Cuéntame para poder situarme

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miércoles, 25 de julio de 2007

¿ME PODÉIS AYUDAR POR FAVOR?


¿ME PODÉIS AYUDAR POR FAVOR?



Me gustaría que por favor me digáis cómo puedo realizar y con qué ingredientes,

lociones o repelentes caseros contra los mosquitos que funcionen.

Quisiera para untar sobre la piel y para poner en la casa, evitando que entren los dichosos,

molestos y asesinos mosquitos que desde siempre, han sentido por mí una especial atracción fatal.

En muchos lugares hay tradiciones para combatir a estos bicharracos

sin escrúpulos. Fórmulas familiares, que hemos visto hacer a nuestras madres,

que a su vez, aprendieron de las suyas y así, ha llegado a nuestra tiempo.

No os imagináis la ayuda tan preciada que podéis hacerme.

Además, como Internet está en todos los países del mundo, la ayuda puede ser mucho más

enriquecedora si cabe.

(Para aquellos que quieran ayudarme y tengan familiares mayores, por favor, pregúntenles si conocen algún remedio)


miércoles, 18 de julio de 2007

GENERACIONES

Cada uno según la edad que tenga, piensa que su década es la mejor. Pero lo cierto es que cuando

se es joven todas tienen su encanto.

La década de los cincuenta y sesenta, podríamos calificarlas como los grandes imaginarios, tras la gran

decadencia de las grandes guerras.

Los setenta, son los revolucionarios de la música, con creaciones difícilmente superables.

Son también los creadores de las protestas contra las guerras y sobre

cualquier imposición de la familia o los gobiernos. Además, son los padres de las drogas duras al alcance de los

jóvenes y del amor libre.

Los ochenta, son los niños de la televisión y las víctimas de esas drogas introducidas en los setenta, que tantos

estragos ha causado y tantas muertes se ha cobrado.

Los noventa, son los niños de la información y del pasotismo por un lado, pero también serán conocidos como

los creadores de las botellonas y de la liberación sexual.

La primera década del siglo XXI, principalmente serán calificados como los solitarios comunicados. Conocen

a muchas personas a través de internet ocultos tras un nik, pero han perdido el contacto físico.

También serán conocidos como los hijos del divorcio y de las familias con un sólo progenitor.

Por lo que se deja entrever entre los niños muy pequeños (que serán los adolescentes de la segunda década

de este nuevo siglo), parece ser, que se avecina una era de jóvenes concienciadores y defensores de los

principios.

Supongo que esto es como especie de una noria y que se viene repitiendo desde el principio de la historia.

Porque si hay algo en lo que coincide cada generación, es que procuran hacer lo contrario que han hecho sus

padres, igualándose más a los abuelos y bisabuelos.

sábado, 23 de junio de 2007

RAICES FUERTES Y PROFUNDAS


Hace tiempo, yo era vecina de un médico, cuya afición era plantar árboles en el enorme patio de su casa. A veces observaba, desde mi ventana, su esfuerzo por plantar árboles y más árboles, todos los días. Lo que más llamaba mi atención, era el hecho de que él jamás regaba los brotes que plantaba. Noté, después de algún tiempo, que sus árboles tardaban demasiado en crecer.

Cierto día, me aproximé a mi vecino y le pregunté si él no se había dado cuenta de que las plantas no crecían, pues yo había notado que él nunca las regaba. Fue cuando, con un aire orgulloso, me contó su teoría.

Me dijo que, si regase los brotes, las raíces se acomodarían en la superficie y quedarían siempre esperando el agua fácil que llegaba de encima. Como él no las regaba, los árboles tardarían más en crecer, pero sus raíces tenderían a migrar hacia lo más profundo, en busca del agua y de los variados nutrientes que se encontraban en las capas más inferiores del suelo.

Así, según él, los árboles tendrían raíces profundas y serían más resistentes a la intemperie. Esa fue la única conversación que tuve con mi vecino el doctor.

Tiempo después, me fui a vivir a otra ciudad y nunca más volví a verlo.

Tras varios años de ausencia, al volver, fui a dar una vuelta por mi antigua barriada. Al aproximarme a la que había sido mi casa durante catorce años, noté un bosque que no había antes.

¡¡Mi antiguo vecino, había realizado su sueño!!.

Lo curioso es que aquel era un día de un viento muy fuerte y helado, en que los árboles de la calle estaban arqueados, como si no resistieran el rigor del invierno. Sin embargo, al aproximarme al patio del que había sido mi vecino, noté cómo estaban sólidos sus árboles: prácticamente no se movían, resistiendo estoicamente aquel fuerte viento.

Qué efecto curioso, pensé...

Las adversidades por las cuales aquellos árboles habían pasado, parecía que les había beneficiado de un modo que el confort y el tratamiento más fácil jamás lo habrían conseguido.

Todas las noches, antes de ir a acostarme, doy siempre una mirada a mis hijos.

Observo atentamente sus camas y veo cómo ellos han crecido. Frecuentemente rezo por ellos. En la mayoría de las veces, pido para que sus vidas sean fáciles, para que no sufran las dificultades y agresiones de éste mundo... He pensado, que ya es hora de cambiar mis ruegos.

Ese cambio tiene que ver con el hecho de que es inevitable que los vientos helados y fuertes nos alcancen. Sé que ellos encontrarán innumerables dificultades y que, por tanto, mis deseos de que las dificultades no ocurran, han sido muy ingenuos. Siempre habrá una tempestad en algún momento de nuestras vidas, porque, queramos o no, la vida no es muy fácil.

Al contrario de lo que siempre he hecho, desde ahora pediré para que mis hijos crezcan con raíces profundas, de tal forma que puedan recoger energía de las mejores fuentes, de las más divinas, que se encuentran siempre en los lugares más difíciles.

Pedimos siempre tener facilidades, pero en verdad lo que necesitamos hacer es pedir para obtener raíces fuertes y profundas, de tal modo que cuando las tempestades lleguen y los vientos helados soplen, resistamos con bravura, en vez de que seamos subyugados y barridos.

La naturaleza nos enseña muchas cosas si las sabemos ver...


lunes, 11 de junio de 2007

EL PORTERO


El portero


Hace algunos años: No había peor oficio en el pueblo que ser “el portero del prostíbulo”. Pero ¿qué otra cosa podría hacer aquel hombre? De hecho, nunca había aprendido a leer ni a escribir, no tenía ninguna otra habilidad ni conocía otro oficio.

Un día, se hizo cargo del prostíbulo un joven negociante con muchas inquietudes, muy creativo y emprendedor y decidió modernizar el negocio.

Hizo cambios y citó a todo el personal para dar nuevas instrucciones.

Al portero, le dijo: A partir de hoy, usted, además de estar en la puerta, va a preparar un informe semanal donde registrará la cantidad de personas que entran y además anotará sus comentarios y recomendaciones sobre el servicio.

-" Me encantaría complacerlo, señor, pero no se leer ni escribir" -le dijo el portero-.

- ¿Cómo?... cuánto lo siento, pero indiscutiblemente tendré que prescindir de sus servicios, pues así no me es usted útil".

- Pero señor, “usted no me puede despedir, ¡yo he trabajado en esto toda mi vida!..."

- Mire, yo lo comprendo y lo siento mucho, pero no puedo hacer nada al respecto. Le vamos a dar una indemnización y espero que le baste hasta que encuentre otro trabajo u oficio. De veras que lo lamento y que tenga buena suerte". Sin más, se dio media vuelta y se fue. El portero sintió que el mundo se le venía encima. ¿Qué voy hacer, Dios…?

Recordó que en el prostíbulo, cuando se rompía las sillas, las mesas o las puertas, él las arreglaba. Pensó que esta podría ser una ocupación provisional hasta conseguir un nuevo empleo, pero sólo contaba con unas tenazas y unos clavos oxidados. Entonces pensó que usaría parte del dinero de la indemnización para comprar una caja de herramientas completa.

Como en el pueblo no había ninguna ferretería, tenía que viajar dos días en mula para ir al pueblo más cercano a realizar la compra. Ensilló al animal y emprendió el viaje.

Ya de regreso, cierto día un vecino llamó a su puerta:

-¡Hola vecino!, vengo a ver si tiene un martillo que me pueda prestar.

- Si, tengo uno, lo acabo de comprar pero lo necesito para trabajar-

Entiendo, pero yo se lo devolvería mañana temprano". "¡Está bien! A la mañana siguiente, como había prometido, el vecino llamó a la puerta.

-Mire amigo, yo todavía necesito el martillo. ¿Por qué no me lo vende-?

-¡No puedo!, lo necesito para trabajar y además la ferretería está a dos días de camino

-Hagamos un trato - dijo el vecino- Yo le pagaré los días de ida y vuelta más el precio del martillo, total usted está sin trabajar. ¿Qué le parece-?

Realmente, esto le daba trabajo para cuatro días y aceptó. Volvió a montar su mula y a su regreso, otro vecino lo esperaba en la puerta de su casa.

-¡Hola, amigo! Usted le vendió un martillo a su vecino, vengo a decirle que yo necesito unas herramientas y estoy dispuesto a pagarle sus cuatro días de viaje, más una pequeña ganancia... mire, “no dispongo de tiempo para ir a comprarlo yo mismo.-”

El ex-portero abrió su caja de herramientas y su vecino eligió una pinza, un destornillador, un martillo y un cincel. Le pagó y se fue.

Mientras iba por el camino recordaba las palabras de su vecino:

“-No dispongo de cuatro días para ir a comprar las herramientas.-”

Si esto era cierto, mucha gente podría necesitar que él viajara para traer herramientas.

En el viaje siguiente, arriesgó un poco más de dinero trayendo más herramientas de las que había vendido. De paso, podría ahorrar algún tiempo en viajes. La voz empezó a divulgarse por el pueblo y muchos quisieron evitarse el viaje.

Una vez por semana, el ahora corredor de herramientas, viajaba y compraba lo que necesitaban sus clientes.

Con el tiempo alquiló un almacén para guardar las herramientas y algunas semanas después, adaptó un local, transformándolo en la primera ferretería del pueblo.

Todos estaban contentos y compraban en su negocio.

Ya no viajaba, los fabricantes le enviaban sus pedidos, él era un buen cliente. Con el tiempo, las comunidades cercanas preferían comprar en su ferretería y ganarse algunos días de camino.

Un día, se le ocurrió que su amigo el tornero, podría fabricarle las cabezas de los martillos. Y luego, ¿por qué no?, las tenazas... las pinzas... los cinceles... y luego fueron los clavos y los tornillos...

En diez años, aquel hombre se convirtió en millonario con su trabajo como fabricante de herramientas.

Un día decidió donar una escuela a su pueblo. En ella, además de leer y escribir, se enseñarían las artes y oficios más prácticos del momento.

En el acto de inauguración de la escuela, el alcalde le entregó las llaves de la ciudad, hizo que cortara la cinta, lo abrazó y le dijo: -Es un gran orgullo para nosotros agradecer el gesto tan meritorio con nuestra comunidad de que nos haya donado esta escuela; le pedimos nos conceda el honor de poner su firma en la primera hoja del libro de actas.-

-El honor sería para mí.- dijo el hombre.

-Nada me gustaría más que firmar allí, pero no se leer ni escribir; soy totalmente analfabeto.-

“-¿Que es analfabeto?...” - dijo el Alcalde que no se lo podía creer.

-¿Usted ha construido un imperio industrial sin saber leer ni escribir? ¡Estoy realmente asombrado! “Me pregunto, ¿qué hubiera sido si hubiera sabido leer y escribir?-”

-Yo se lo puedo contestar-” respondió el hombre con calma.

-Si yo hubiera sabido leer y escribir... ¡"Sería el portero del prostíbulo!-”

MORALEJA

Generalmente los cambios no son sinónimos de adversidades.

Las crisis están llenas de oportunidades.

Todo cambio pasa para nuestro bien y lo que consideramos una desgracia hoy, puede ser la gran oportunidad que transformará nuestra vida para siempre.

sábado, 2 de junio de 2007

EL EJEMPLO DE VIDA


EL EJEMPLO DE VIDA

Durante la era glacial, muchos animales morían por causa del frío.

Los puercos espín, percibiendo esta situación, acordaron vivir en grupos, así se daban abrigo y se protegían mutuamente.

Pero las espinas de cada uno herían a los vecinos más próximos, justamente a aquellos que le brindaban calor. Y por eso, se separaban unos de otros.

Nuevamente volvieron a sentir frío y tuvieron que tomar una decisión: O desaparecían de la faz de la tierra o aceptaban las espinas de sus vecinos.

Con sabiduría, decidieron volver y vivir juntos.

Aprendieron así a vivir con la pequeñas heridas que una relación muy cercana les podía ocasionar, porque lo que realmente era importante era el calor del otro

y …Sobrevivieron.

La mejor relación no es aquella que une personas perfectas, es aquella donde cada uno acepta los defectos del otro y consigue perdón por los suyos propios.


miércoles, 23 de mayo de 2007

LOS SUICIDIOS DE LOS DOMINGOS


Dicen las estadísticas que se producen tantos suicidios las tardes de los domingos como en todos los días de la semana juntos. Lógico.

Seguramente existan más razones, no digo yo que no. Pero después de pasarte la mañana leyendo los suplementos que traen los periódicos del domingo, (y da igual el que sea), tan llenos ellos de unos viajes paradisíacos que casi nadie puede pagarse (en el caso de que existan, que lo dudo), de recetas de cocina con unos nombres tan ridículos como sus ingredientes, de inmensas casas llenas de butacas de Eames, sillas de Starckcon, y cuyos propietarios visten los martes de Gucci y los miércoles de Prada, mientras en sus inmaculadas neveras sólo hay agua mineral de las de a 10 euros los 25 cl, o de modelos de la talla 32 enseñando la última colección de Miu Miu inspirada en la arquitectura de Mies van der Rohe con toques look higiénico de hospital realizado en el incomparable marco de belleza sin igual del hotel Montalenbert, te pones a comparar todo eso con lo que te rodea.. y en fin...

A partir de ahora a leer sólo las etiquetas de las cajas de cereales del desayuno. Por
higiene mental.

sábado, 19 de mayo de 2007

CUENTACUENTOS 21-5-2007


Cuentacuentos 21-5-2007

FRASE DE MALENA: Te conozco demasiado bien

Te conozco demasiado bien, tan bien, que te conozco más que a mí.

Ya no me engañas con tus caras largas y con tu silencio sepulcral, haciéndome creer que tenías depresión cada vez que no te salías con las tuyas.

Siempre he odiado los gestos serios y tú no tenías otra forma de demostrar que algo te disgustaba, que poniendo mala cara y dejando de hablarme.

Tantos fines de semana encerrados con la tristeza aplastándonos a los niños y a mí y preguntándome el porqué, porque la mayoría de las veces ni siquiera me había dado cuenta de lo sucedido.

De nada servía que te pidiera, te suplicara, te implorara… Nada, el silencio era toda la respuesta que tenías.

Lo peor, es que pasabas de odiarme a quererme o de quererme a odiarme, como de la tarde a la mañana y querías, que yo cambiara dependiendo de lo que sintieras por mí en esos momentos.

Treinta años he tardado en darme cuenta de que eres un necio y en escuchar a mi madre cuando decía “líbrame de los toros mansos que de los bravos ya me libro yo”. Aquí me tienes ahora que te conozco demasiado bien, enferma, loca, sin poder dormir… Pero no has podido conmigo ¿O sí?

Roc

Este relato se publica simultáneamente aquí y en:

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Para más historias con la misma frase:

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