Cuentacuentos 12-5-2008
Frase de Wannea: "Perdona, ¿tienes hora? el autobús está a punto de llegar y no sé de qué color ponerme los zapatos" -Perdona, ¿tienes hora? el autobús está a punto de llegar y no sé de qué color ponerme los zapatos -dijo Juana a Roberto, mientras que caminaba por toda la habitación abriendo y cerrando puertas y cajones-.
-Quieres parar por favor, me estás poniendo muy nervioso y no creo que eso ayude a que lleguemos a tiempo. Da igual el color de zapatos que elijas, de todas formas está nublado y no creo que puedas lucirlos. Será mejor que los metas en una bolsa y te lleves puesto unos deportes, porque si la herida de la operación de apendicitis no me engaña, no creo que tarde más de un cuarto de hora en empezar a diluviar.
-No es igual Roberto... Hoy voy a prometer o jurar el cargo de nueva ministra de Vivienda y es muy importante que todos los complementos vayan a juego con este precioso traje de chaqueta gris, que me ha confeccionado mi modisto preferido. Y por cierto Roberto, vaya día que has elegido para estropear el coche...
-¡Ehhhh, que yo no tengo la culpa..! -Replicó Roberto con cierto aire molesto-
-Por lo menos, deberías haber alquilado un vehículo ¿No? Fíjate en el papelón que voy a representar si me presento en el autobús -esta vez era Juana la que mostraba con sus palabras un cierto sarcasmo que sabía que incomodaba mucho a su marido-
-Por cierto ¿Qué hago, prometo o juro? -Eso querida, debe ser como tu conciencia te dicte. -Pero es que yo no sé si será más apropiado jurar o prometer.
-Haz lo mismo que hagan los compañeros antes que tú...
-Y si soy la primera ¿Qué...?
-A este paso no llegamos ni para la recepción... -ahora era el propio Roberto el que se puso en pie recorriendo la habitación, mirándose en todos los espejos-
-Estos grises, son una monada y tienen el mismo color del traje, pero me molesta sólo probármelos... No es plan ir con unos zapatos que me estén crucificando todo el día...
-Pues ponte esos otros bajitos -dijo Roberto, señalando un par que tenía Juana más a mano-
-¡Si hombre, esos son los que me pongo a diario...! ¿Y qué te parecen estos negros de charol?
-Muy altos ¿No? Esos también te van a molestar...
-Decidido, me pondré estos negros y me llevaré los bajitos en una bolsa por si acaso.... Llama a un taxi Roberto. Yo no me presento en el autobús por nada del mundo...
Y justo cuando el taxi estaba en la puerta de la futura ministra y el matrimonio se disponía a salir con sus mejores galas, empezó a caer una granizada, que más bien era pedrisco, por los trozos de hielo que caían del cielo.
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